Ese Mac del cajón todavía tiene historias que dar.
En algún lugar de tu casa hay un Mac que costó caro, funcionó de maravilla, y un día simplemente dejó de recibir actualizaciones. No está roto. Está abandonado.
Enciéndelo una vez más. En 30 minutos puede ser el primer computador de tu hijo, la ventana de tu mamá a los nietos, o la herramienta de alguien que nunca pudo comprarse uno.
Cada año, millones de Macs perfectamente buenos terminan como basura electrónica, mientras millones de niños hacen las tareas en un teléfono, o no las hacen. Existimos para unir esos dos mundos.